sábado, 19 de enero de 2019

Pasos a seguir para evitar la eyaculación precoz ¿Cómo llegar a la curación total?


Ahora vamos con el último paso para acabar de una vez por todas con la indeseable eyaculación precoz.

Superadas todas las “pruebas” anteriores con éxito ya sólo nos queda trabajar para superar la situación más importante y donde se desarrolla todo, el coito.

¿Como empezar?

El coito como ya hemos comentado antes, se debe realizar sólo cuando la persona está lista del todo y no ha tenido problemas en las fases anteriores.

Para empezar, deja que ella tome el control, para poder ayudar a controlarte. Ella se situará por tanto encima y tú debajo. Primero introduce el pene en la vagina y quédate quieta, si nota que la eyaculación llega, sácala inmediatamente hasta que se calme.

Posibles fallos

Lo más probable es que en un primer momento la eyaculación sea inevitable, por lo que no lo tienes que ver en absoluto como algo que no ha servido para nada, todas las fases necesitan tiempo.
Por ello tomároslo con calma y hacerlo las horas o días que necesitéis, seguramente en el momento que menos te lo esperes esta situación desaparecerá.

Para conseguir eliminar la presión en la que te verás envuelto y para afianzar vuestra relación, aunque te corras, no lo dejes ahí y no comiences a auto compadecerte, sigue satisfaciendo a tu pareja, ya que es posible que, si haces esto, aparte de conseguir que ella llegue al orgasmo, tú te sentirás cada vez más relajado y podréis intentar de nuevo lo de la penetración y la espera.

La prueba final

Si por fin consigues controlarte y dejarla dentro de ella sin llegar a la eyaculación, será momento de que os comencéis a mover.

En la misma posición de antes (ella encima y él debajo), puedes penetrarla y comenzar haciendo movimientos profundos y suaves, ¿te acuerdas como te dijimos que tenías que empezar? Haciendo respiraciones mientras tu pareja te masturbaba, pues ahora hay que comenzar haciendo lo mismo, respiraciones profundas acompañando la penetración.

Más tarde podrás ir aumentando poco a poco el ritmo y la alternancia lento- rápido, e incluso probar posturas diferentes a medida que vayas progresando en el tratamiento.

El tiempo que durará todo este “entrenamiento” puede durar semanas o meses, así es que tendrás que armarte de paciencia y no desesperar jamás. Recuerda que no es una enfermedad incurable, tiene tratamiento y no conlleva la ingesta de medicación.