viernes, 11 de enero de 2019

Eyaculación facial, una práctica controvertida


La teoría de la dominación cobra sentido en la eyaculación facial. Una de las prácticas sexuales que más morbo despiertan entre los hombres y que más reparo les produce a algunas mujeres es la eyaculación en el rostro o incluso en la boca. ¿Por qué está práctica gusta tanto al género masculino? Entre las teorías que se barajan hay una que convence por encima de todas: la de la dominación.

El hecho de poseer a la mujer y que está se pliegue a los “designios” del hombre excita sobremanera al macho. El semen empapando la cara de la hembra es una forma de marcar territorio y decir “esta chica es mía”. Además, es una especie de sustitutivo del orgasmo en la vagina. La boca de la mujer hace las veces de sexo femenino, sin ningún tipo de miedo a que esta se quede embarazada, aunque puede sufrir algún atragantamiento, dependiendo de la espesura del semen.

Más nutritivo de lo que se piensa

En principio, este fluido es una sustancia que no produce ningún perjuicio para el organismo si es consumida por vía oral. Esta sustancia contiene nutrientes y conservantes necesarios para que los espermatozoides se mantengan en perfectas condiciones a la hora de llegar al óvulo y no mueran por el camino.

Viscoso y a veces sabroso

Muchas chicas renuncian a estas prácticas por dos razones principales: la viscosidad y el sabor. Ni que decir tiene que su aspecto no es demasiado agradable. El sabor, amargo en la mayoría de los casos, tampoco es del agrado de la mujer. Aunque el semen de todos los hombres no sabe igual. Sí, puede resultar amargo, pero con matices, dependiendo de la dieta, alcohol ingerido… De hecho, muchos actores porno toman una serie de alimentos para aumentar la espesura del semen o cambiar el sabor, como el tomate.

Resulta curioso ver que, en este tipo de películas, cuanto más pastoso sea este fluido mejor, a pesar de que el aspecto sea más desagradable. Quizás, la respuesta esté en que los mayores consumidores de películas porno son el género masculino, el cual disfruta viendo espesas corridas en los rostros de las actrices.

Sin embargo, hay un pequeño porcentaje de la población femenina que sí disfruta viendo y “bebiendo” semen, aunque los expertos justifican esto, no porque les guste el sabor de este líquido, sino por el olor que desprende, un aroma muy parecido al de las hormonas masculinas.