jueves, 24 de enero de 2019

Comer con la familia previene la bulimia


En un artículo publicado en la revista Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine de Enero del 2008, miembros de las divisiones de Epidemiología y de Salud Adolescente y del departamento de Pediatría de la Universidad de Minnesota (EE.UU.) se proponen examinar, en un estudio prolongado durante 5 años, la asociación entre la frecuencia de las comidas en familia y los trastornos de la conducta alimenticia en los adolescentes.

Han participado en el estudio 31 escuelas de Minnesota, con evaluaciones realizadas en las aulas entre 1999 (primera evaluación) y revisiones por correo en el 2004 (segunda evaluación). Los participantes fueron 2.516 adolescentes (1.386 chicas y 1.130 chicos) que completaron las dos evaluaciones.

Los puntos evaluados fueron los siguientes:

  • En la primera evaluación (1999), la frecuencia de las comidas familiares.
  • En la segunda evaluación (2004) las conductas alimenticias desordenadas, con inclusión de las conductas extremadas para el control del peso corporal (vómitos provocados y uso de laxantes, píldoras para adelgazar o diuréticos) y de las conductas menos extremas, pero no saludables para controlar el peso (comer muy poco, ayunar, consumir sustitutos de alimentos, saltarse las comidas o fumar), la bulimia y las dietas muy restrictivas.

Los resultados obtenidos por los profesionales de la Salud, fueron los siguientes:

  • Entre las chicas adolescentes que durante la primera evaluación comían regularmente en familia (5 o más comidas por semana), se demostró estadísticamente en la segunda evaluación, de manera significativa, una muy baja prevalencia de trastornos extremos de la conducta alimenticia.
  • Esta asociación en las chicas adolescentes se demostró también para las conductas alimenticias menos extremadas, aunque no era estadísticamente significativa.
  • Entre los chicos adolescentes, la frecuencia de las comidas familiares no es un factor que pueda predecir el desarrollo posterior de trastornos de la conducta alimentaria.


La conclusión es que la elevada prevalencia de los desórdenes en la conducta alimenticia entre las chicas adolescentes y el papel protector de las comidas en familia, sugieren la necesidad de intervenciones de la salud pública destinadas a promover las comidas familiares.