domingo, 27 de enero de 2019

Células Madres Embrionarias Dopamina Y Parkinson


La enfermedad de Parkinson afecta a más de 5 millones de personas de la población mundial. Este grave y progresivo trastorno del sistema nervioso se pone en marcha cuando mueren determinadas neuronas del mesencéfalo que sintetizan una sustancia neurotransmisora conocida como dopamina.

La revista Nature, en su número del 20 de junio de 2002, publico un trabajo de un grupo de investigadores del National Institute of Neurological Disorders and Stroke, en Bethesda, Maryland, dirigido por Ron MacKay -y en el que participan dos españoles- en el que anuncian que han conseguido que células madres embrionarias cultivadas, procedentes del cerebro medio de ratones, se diferencien en neuronas productoras de dopamina y, sobre todo, que proliferen en gran número.

Para lograrlo, los investigadores, mediante sofisticadas técnicas de ingeniería genética, introdujeron el gen Nurr1 en las células madres embrionarias, con el cual se pone en marcha, con gran eficiencia, su diferenciación en neuronas productoras de dopamina.

Estas neuronas, cuando son trasplantadas en el cerebro de ratas con un modelo experimental de enfermedad de Parkinson (precisamente dentro del área cerebral donde fueron destruidas sus neuronas nativas productoras de dopamina) funcionan normalmente y no sólo producen dopamina, sino que establecen conexiones nerviosas (sinapsis) mediante la extensión de sus axones y modifican la conducta espontánea de dichas ratas.

Experimentos realizados sobre el Parkinson


Las ratas con el modelo experimental de enfermedad de Parkinson, tras el trasplante de las neuronas generadas a partir de células madres embrionarias, dejaron de moverse en círculos /asimetría motora característica de este modelo de Parkinson (y sobrevivieron entre 2 y 3 meses). Ésta es una de las primeras demostraciones de que neuronas productoras de dopamina, generadas a partir de células madres embrionarias, pueden ser útiles en la recuperación de animales con un modelo experimental de enfermedad de Parkinson.

El grupo de Ron MacKay trata ahora de probar su técnica sobre monos y con células humanas embrionarias. Uno de los problemas que ha de resolverse es que el nivel de dopamina producido por las neuronas trasplantadas sea el apropiado: desafortunadamente las neuronas trasplantadas producen demasiada dopamina y algunas ratas trasplantadas que se movían previamente en círculos contra-reloj, tras el trasplante lo hacían en el sentido de las agujas del reloj.

En definitiva, los autores concluyen que sus resultados apoyan la idea de que neuronas derivadas de células madres embrionarias sobreviven y funcionan después de ser trasplantadas en el cuerpo estriado cerebral que se ha sido lesionado. Sus resultados justifican, para los autores, proseguir en las investigaciones sobre la utilización terapéutica de las células madres.